Cada 28 de mayo el mundo conmemora el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, fecha impulsada en 1987 por la Red de Salud de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC).
La OMS señala que las mujeres enfrentan obstáculos estructurales para acceder a la salud: restricciones a la movilidad, menor poder de decisión, tasas más bajas de alfabetización y sistemas sanitarios que no fueron diseñados considerando sus necesidades específicas.
El Síndrome de Yentl
Definición: En 1991, la cardióloga Bernadine Healy acuñó el término en el New England Journal of Medicine para describir que las mujeres con enfermedad coronaria solo recibían el mismo nivel de atención que los hombres cuando presentaban síntomas masculinos. El nombre refiere a Yentl, la joven judía del relato de Isaac Bashevis Singer que debía disfrazarse de varón para acceder a la educación: en la medicina, las mujeres también debían "convertirse en varones" para ser tomadas en serio.
Origen e impacto en la investigación biomédica
Healy, primera mujer directora del Instituto Nacional de Salud (NIH) de EE. UU., identificó que las mujeres con infarto eran sometidas con mucho menor frecuencia a pruebas diagnósticas y cirugías de revascularización. Hasta 1993, cuando el NIH lo hizo obligatorio, las mujeres eran
sistemáticamente excluidas de los ensayos clínicos bajo argumentos metodológicos (variabilidad hormonal, riesgo fetal). El resultado: fármacos y protocolos validados casi exclusivamente en varones, asumiendo incorrectamente su universalidad.
Manifestaciones clínicas: la diferencia invisible
El caso más documentado es la enfermedad cardiovascular. Las mujeres presentan síntomas
atípicos que con frecuencia se atribuyen a ansiedad o reflujo:
Estudios publicados en Circulation (2018) confirman que las mujeres tienen un 50% más de
probabilidad de recibir un diagnóstico erróneo tras un infarto, mayor mortalidad hospitalaria y esperan en promedio 16 minutos más para recibir analgesia en urgencias.
Otras especialidades afectadas
El síndrome no se limita a la cardiología. En neurología, los ictus femeninos se presentan con síntomas no clásicos y suelen atribuirse a ansiedad. En dolor crónico y reumatología, el dolor femenino se subestima y se deriva a psicoterapia. La endometriosis, con casi una década de retraso diagnóstico, es el ejemplo más extremo: el dolor menstrual intenso fue normalizado como parte de ser mujer. En salud mental y neurodesarrollo, criterios de TDAH y autismo basados en estudios de niños varones llevan a diagnósticos tardíos o erróneos en mujeres y niñas.
Sesgo inconsciente en la práctica clínica
El sesgo no es malintencionado: está incorporado en los textos médicos, los casos paradigmáticos y el razonamiento diagnóstico. Los estudios muestran que los médicos tienden a percibir el dolor femenino como menos intenso o más emocional, interrumpen más frecuentemente a las pacientes mujeres y atribuyen sus síntomas a causas psicológicas antes de agotar diagnósticos orgánicos.
Consecuencias para la Salud
El síndrome de Yentl genera daños concretos y medibles:
Avances y Desafíos Pendientes
Desde los años 90 se registran progresos: obligatoriedad legal de incluir mujeres en ensayos clínicos, guías clínicas específicas de la European Society of Cardiology y mayor conciencia en la formación médica. Sin embargo, persisten desafíos: implementación real de nuevas guías, formación en sesgo inconsciente, desagregación de datos por sexo/género e investigación sobre
condiciones predominantemente femeninas. La interseccionalidad es inseparable del análisis: raza, etnia, clase social y edad y multiplican las desventajas.
Conclusión
El síndrome de Yentl nombra la consecuencia clínica de haber construido la medicina sobre un modelo parcial de humanidad. Más de tres décadas después de que Healy describiera el problema, mujeres reales siguen muriendo de infartos que llegan tarde al diagnóstico, viviendo años con enfermedades no reconocidas y siendo enviadas a casa con ansiolíticos cuando necesitaban un ecocardiograma.
"Yentl tuvo que disfrazarse de hombre para acceder a la educación. Las mujeres del siglo XXI no deberían tener que hacerlo para acceder a una atención médica igualitaria."